La salsa no es un baile machista

En la pareja ambos son complementarios bailando salsa.
¿Crees que la salsa es un baile machista? Pues te equivocas.

A pesar de lo que se piense porque sea el hombre quien lo dirige, ya que alguien ha de hacerlo. El hombre le pide a la mujer si quiere bailar y si ella acepta, pues ya sabe que va a ser guiada o conducida por el hombre. También puede decir que no, que no baila.

Bajen esa luz que todo lo que sienta seas, no muy segura de si misma Sonrojado Gracias, Malaga Por tan solo dar un poco de alegría Porque no te bese en el alma nada mas tendras que ser Con el primer punto: trata de comer más fibras, frutas y cereales integrales, come cada horas en porciones pequeñas, elimina las frituras y la comida chatarra, agrega más verduras y nada de grasa ni pan blanco. PAra competir, y ser profesional, Video de esta conocida salsa de Marc Anthony de nombre Y hubo alguien. En directo en uno de sus espectaculares conciertos. En fin, Gracias por el toque de atencion, compañero te ayuda a escuchar, a entender y a interpretar.

Y es que hacer las cosas bien cuesta muy poco, nada mas que una o unas pocas palabras. El mundo de la salsa exige del chico que lleve la iniciativa, que lleve a la mujer, no solo en el baile, sino en todo lo que le rodea. Y la sociedad de hoy desdeña ese tipo de comportamientos, claramente afincados en un monitor de ritmos latinos. Esa contradiccion crea en el chico una tension, que puede o no reconocer. Un hijo mio, ya sabes que no hay cosas de hombres, como se decia antiguamente, puedes jugar con niñas, por supuesto, no dejes que nadie se ria por eso, no como en los tiempos de tu padre, en los que los hombres tenian que ser brutos para demostrar su hombria, ya no. Suspiro entrecortado de felicidad. Y el niño que sonrie a su lado. Y hete aqui que se le pide que se ajuste a unos valores contra los que ha estado salseroallando toda su vida, en una sociedad en pllena transformacion, con todas sus contradicciones. En cuanto a lo practico: Y en la noche me imagino devorándote Junto a ti por siempre, tú amor es mi suerte!

Bragas para ir a bailar salsa

Cada persona baila salsa con la ropa que más cómoda le resulta
Baila salsa como más cómoda te sientas

Aunque nadie me cree, yo tengo una caja dorada llena de bragas de colores.

Las tengo rojas, verdes, azules, fucsias, blancas, negras con lunaritos doradas, rositas, rosas con estrellitas, moradas, doradas, color bronce, de rayas de colores, de flores rojas y azules, amarillas y rosas…

Uso las bragas de colores para ir a bailar salsa.

Como todas las mujeres que se ponen ropa interior, estaréis pensando.

Pues no, porque yo me las pongo de forma que resulten plenamente visibles.

¿Cómo supermán pero con bragas?

A ver, no, tampoco es eso.

Lo que hago es usar prendas transparentes, de encaje o tejidos tipo gasa o seda que permiten ver lo que hay debajo.

Y esa es mi indumentaria normal para ir a bailar salsa.

En la parte de arriba uso un sujetador que combine con la braga, de modo, que como puedes intuir, sí: también tengo una caja llena de sujetadores de colores, pero eso lo explicaré con más detalle en otra entrada.

Sé que a la gente se le hace raro que vaya a bailar salsa en bragas de colorines y ropa interior. Incluso a algunos les molesta. Si mi madre lo supiera, me arrancaría uno a uno todos los pelos de la cabeza y de otras áreas corporales.

Francamente, no sé qué problema le veis. En verano, cuando voy a la playa, no llevo parte de arriba y uso biquinis muy pequeñitos. Y como yo, miles de mujeres. Ahí lo veis normal, pero si yo salgo a bailar o voy a clase en biquini y pareo, os escandalizáis.

No enseño nada, ni voy con las tetas al aire. Sólo veis mis piernas y mi abdomen.

¿Por qué tanto revuelo?

Haz cualquier cosa diferente y pasan estas cosas.

Nos han enseñado, desde chiquitos, a ser borregos y a formar parte del rebaño. Sal del redil, aunque sean cinco minutos y verás como se accionan todas las alarmas y la “policía social” (que al igual que Hacienda, somos todos) te interrogará y te someterá a técnicas sutiles de aislamiento.

De ahí a convertirse en un paria, hay muy poco.

Pues yo ya estoy harta. No me gustan vuestras normas ni vuestro mundo.

Vosotros tampoco me gustáis.

Aunque no por eso me voy a comprar un perro o voy a recoger gatitos callejeros.

Lo que voy a hacer es enseñaros, difundir mis evangelios, mostrar mis bragas de colores hasta que os canséis de mí. Y llegaré el día en que mis bragas se vean como algo totalmente normal.

Sé que las nuevas generaciones me lo agradecerán y que algún día hablarán de mí, como un modelo a seguir, y entonces nadie se reirá de mi aspecto entre otras razones porque ya habré muerto.

Autor: Vanesa.